Actualmente la enfermedad de Alzheimer no
se puede prevenir pero si podemos reducir el riesgo de padecerla retrasando su
aparición mediante:
Actividad física regular: La actividad física
tiene un efecto beneficioso sobre la salud general, también a nivel cerebral.
Las personas que realizan actividad física regularmente presentan menos
síntomas anímicos y menor deterioro cognitivo que las que no lo hacen.
Se recomienda caminar al menos media hora
al día.
Ejercicio mental: Aquellas personas que han estudia más, mayor participación en actividades sociales y recreativas tienen menos riesgo de sufrir de demencia. Hay evidencia científica de que la estimulación cognitiva resulta beneficiosa en las personas que ya presentan deterioro cognitivo.

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